Los Talentos y la empresa (I)

Hace un par de semanas, reflexionando con mi buen amigo Augustus Dolarsearchibus acerca del sentido de la vida y los negocios me asaltó la duda sobre el objetivo último que debería guiar a un emprendedor y si es adecuado negarse a crecer.

Desde luego no pretendo (hoy) hacer una reflexión sesuda sobre el tema sino tan solo plantearme algunas ideas que me asaltaron entonces (y para las que aún no tengo respuesta, o tal vez sí)

Augustus es de la opinión que cada persona debe comprometerse y ser capaz de cubrir sus objetivos vitales teniendo en cuenta lo que recibe y debe dar a la sociedad y por lo tanto aprovechar al máximo sus capacidades (talentos?).

Por lo tanto, y tal vez más ahora en época de crisis, parece que la moral debería guiar a desarrollar al máximo las capacidades de cada uno y, si entre esas capacidades se encuentra la de creación, consolidación, crecimiento empresarial, es obligado retornar a la sociedad parte de lo que nos ha dado en forma de generación de actividad, empleo, riqueza para los demás.

Según ese principio, aquellos individuos y organizaciones que disponen de capacidad para acometer procesos de desarrollo de negocio o de crecimiento no tendrían derecho al ensimismamiento y sí deberían esforzarse por compartir sus talentos con la sociedad.

Como resultado, entiendo que cada uno de nosotros debería identificar en qué áreas podemos completar nuestro desarrollo y en cuáles de ellas podemos contribuir de manera más efectiva al desarrollo de la sociedad que nos ha permitido estar donde nos encontramos.

En la práctica esto podría significar que empresas pequeñas pero competitivas y con capacidad de crecimiento no deberían (ética) oponerse a crecer aunque sólo fuera porque son capaces de generar empleo y riqueza. O lo que es lo mismo aquellas personas con alguna responsabilidad en la materia y con capacidades suficientes no deberían acomodarse en su situación y sí en cambio comprometerse y esforzarse aún más por sus empresas con el objetivo de generar riqueza y empleo.

2 respuestas a Los Talentos y la empresa (I)

  1. joserra dice:

    La pregunta tiene además bifurcaciones. Supongamos que cada uno debiera maximizar el uso de los talentos que tiene (¿de cada cual según su capacidad?), el talentoso rápido contestará: ¿gratis?, el talentoso ingenuo contestará ¿hasta cuándo?. Hoy, cuando nos dicen que la cuenta de parados sigue subiendo, parece amoral trabajar más; mejor dejamos los talentos para pensar. Por ejemplo, para pensar en cómo no permitir que crisis como ésta tengan lugar.

  2. santiago guerrero dice:

    Talento: cada uno según su percepción, búsqueda, exigencia, conocimiento personal…
    Pensar: ¿no es un talento?, ¿no forma parte del trabajo? Hay déficit de pensamiento.
    Pensamiento: sencillo, inteligente, diario, rebelde, inconformista, para aprender, para corregir, positivo …
    Un sumatorio de muchos así,cuando mucho tiende a infinito crea riqueza.

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